domingo, 27 de junio de 2010

La verdad sobre la muerte de Michael Jackson

Permítanme que les cuente una historia.

Murió Farrah Fawcett y llegó a las puertas del cielo. En cuanto la vió San Pedro le dijo:

- ¡Farrah bienvenida! Pasa, pasa, que el jefe quiere verte. No se si sabes que es un gran admirador tuyo.

Farrah, un tanto sorprendida, entra al cielo y la llevan ante Dios.

- ¡Farrah bienvenida! ¡Qué honor! No sabes... yo he seguido toda tu carrera y soy tu más grande admirador.

- Gracias Señor.

- Perdona haberte traído, pero cuando toca toca. Pero déjame compensarte. Puedes pedirme cualquier deseo. Lo que tu quieras. Lo haré realidad.

- ¿Lo que sea? _ dijo pensativa Farrah.

- ¡LO QUE SEA! _ contestó Dios.

Farrah meditó durante casi un minuto. Podría tener lo que quisiera, Dios se lo había dicho, pero pensó que no debía pedir para ella, y como era muy buena mujer dijo:

- Dios, no quiero nada para mí pues he tenido una vida plena, pero quiero pedirte que por favor de ahora en adelante todos los niños del mundo estén siempre seguros.

- ¡CONCEDIDO! _ dijo Dios.

Y Dios mató a Michael Jackson.


Como no soy estadounidense y por tanto de los que no creen que un acuerdo extrajudicial borra los delitos, estoy indignado por el gran acceso mediático que está teniendo el primer aniversario de la muerte del así llamado Rey del Pop. Ni por Rey, ni por estrella, ni por acuerdos extrajudiciales se puede perdonar determinados delitos.

Un año después podemos afirmar que sino el deseo de Farrah si que al menos algún niño está más seguro.

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